Descubro en Barcelona una revista de fotografía documental, en papel y gratuita: Piel de foto. También está online, y en issuu, un magnífico lugar para encontrar publicaciones.
Pero la calle, esta vez, es el reclamo. El papel habrá dejado de ser negocio, aunque quién sabe si, tras la desolación, éste resucitará como herramienta de marketing.
Con formato tabloide, en Piel de foto la imagen es protagonista frente a la palabra, y la palabra es trilingüe, además de precisa.
Estas letras, por ejemplo, corresponden a la descripción de uno de los cinco reportajes que incluye su primer número (aunque sacaron un número cero), dedicado a captar esa otra vida que transcurre en un geriátrico. El autor del mismo es Josep Echaburu, y el resto del trabajo puede verse en el canal de youtube de Terra de ningú, o en el flickr del fotógrafo.
No soy fotógrafo, ni tan siquiera amateur, así que ustedes ya valoran la calidad de la revista, pero el enfoque me gustó, la sencillez de la propuesta y la diversidad de lo expuesto, pese a la brevedad. Quizás le faltan los pies de foto, pero no sé si será una decisión estética.
La soledad no se produce por no tener a nadie al lado, sino por no tener con quién hablar de aquello que es importante para ti.
Escuchamos pocas frases creíbles, menos en televisión, y qué decir ya en los anuncios. Por eso éste consigue por un momento engancharnos.
Cualquier testimonio crece en ausencia de dramatismo, con una voz serena y un contenido directo,
El miedo va a estar siempre presente en la experiencia del final. Por una razón muy sencilla, nadie nos queremos morir.
incómodo,
La clave está en no huir, la clave está en afrontar.
pero acertado.
Y al final qué es lo importante: poder sentirte querido.
Sin embargo, a partir de esta última frase suena la música y se escucha una voz en off, marcas que identifican al anunciante y que transmiten el mensaje, aspectos que desde luego está obligado a ofrecer un spot, pero que de alguna manera nos apartan de la credibilidad documental y nos devuelven al pacto de ficción que mantenemos con la publicidad.
Quizás hubiera sido interesante mantener ese tono sobrio del comienzo, con su cartel final, como el del principio de “Historias con alma”, donde se leyese la obra social que desarrolla La Caixa con los enfermos terminales, y nada más.
Aún así, pocas veces una frase, como la que abre este post, nos revela algo. Por eso permanecemos atentos.
El último libro que compré allí, no hace ni tres semanas, fue Una pena en observación. Amor, dios y lamento, tras la muerte.
Me extrañó que la librería ya no tuviera esa mesa al fondo, ni las novedades a la vista. Había, sí, una gran oferta de libros de segunda mano, pero el ambiente había perdido el calor de los libros, aunque allí todo el mundo fuera tan amable como siempre.
Cierra El bandido doblemente armado, un local librero que seleccionaba con gusto los pocos títulos que cabían. ¿Es suficiente ofrecer una apuesta cuidada y gin tonics con Hendrick’s? O quizás sean otros los motivos.